La sentencia que a continuación comentaremos , "Sentencia Nº: 79/2012" con fecha del 9 de febrero de 2012, ha condenado , por prevaricación al Juez Garzón a 11 años de in-habilitación para los cargos de juez o magistrado.
Los precedentes, expuesto en la sentencia dictan que en Febrero de 2009, BALTASAR GARZON REAL, Juez con categoría de Magistrado, bajo el cargo de Magistrado, Juez del Juzgado Central del Instrucción nº 5 de la Audiencia Nacional, fue se querellado, por la representación de Ignacio Peláez Marqués. En dicha querella se refieren hechos que imputaban al mismo y constituían delito de prevaricación por art. 446.3 del Código Penal ( delito cometido por funcionario público de uso de artificios de escucha y grabación, con violación de las garantías constitucionales del (art. 536, pfo 1º del Código Penal).
La argumentación que el Tribunal Supremo utiliza para condenar a Garzón, se sustenta en los siguientes pilares:
"Las comunicaciones de los internos con el abogado defensor o con el abogado expresamente llamado en relación con asuntos penales y con los procuradores que lo representen, se celebrarán en departamentos apropiados y no podrán ser suspendidas o intervenidas salvo por orden de la autoridad judicial y en los supuestos de terrorismo" (artículo 51,2 CP)
“El Juez o Magistrado que, a sabiendas, dictare sentencia o resolución injusta será castigado: (…) Con la pena de multa de doce a veinticuatro meses e inhabilitación especial para empleo o cargo público por tiempo de diez a veinte años, cuando dictara cualquier otra sentencia o resolución injustas.” (articulo 446 CP)
Desde la particular impresión de los hechos, las acciones cometidas por el Baltasar Garzón a pesar de moverse en territorios tan Maquiavelicos como socialmente reprobados, responden al fin último de mejorar la seguridad de un espectro social, que cada día parece obviar más que el paradigma del mundo cambió durante el transcurso de la última década. Los organismos competentes deberían revisar la legislación e incluir excepciones en los casos donde la seguridad nacional esté sobre el terreno, antes de que en un futuro próximo, obliguen a otro Juez de prestigio a realizar una jugada sucia, propia de justicieros de cómic en lucha contra las jaulas del sistema normativo, para alcanzar un hecho de germinación virtuosa para el ratio social, pero restringido por el propio sistema.
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